domingo, 13 de febrero de 2011

Rioja Alavesa

Aunque llevamos muchos años viajando, nunca nos habíamos puesto a escribir nuestras aventuras, y no por falta de ganas si no más bien por pereza.
No se por qué pero ha sido este viaje, y no otros más largos o más "curraos", el que me ha dado las ganas de plasmar en esta página el diario de nuestros viajes.
El destino esta vez, era conocido y no por ello menos interesante. Hará cosa de 5 años, estuvimos por estas tierras. En aquella ocasión, y a pesar de coincidir también en fechas la nevada de la que fuimos testigos fue enorme, ahora si embargo el tiempo nos acompañó, siempre teniendo en cuenta que es febrero, claro está.


El sitio del que hablo está en  la Rioja Alavesa, más concretamente: la "Muy Noble, Leal y Coronada Villa" de Laguardia. Es un municipio situado en el sur de la Álava, a 64 km de la capital Vitoria, que pertenece a la comunidad autónoma del País Vasco.
Se halla en un altozano y está rodeada por una muralla que mandó levantar el rey Sancho el Fuerte de Navarra. Todavía se conservan cinco puertas de acceso a la ciudad. Sus nombre son: Mercadal, Carnicerías. Páganos San Juan, y Santa Engracia. Sus calles y rincones conservan un gran sabor medieval. Su economía está basada en la industria del vino, con elaboración propia y numerosas bodegas.


Dichas bodegas están en su mayoría por debajo de la tierra, es como si fuera un queso gruyere, hasta el punto que no se permiten coches dentro de la muralla, ni siquiera niños mayores de 10 años paseando en bici!!!. Laguardia podría ser recorrida casi en su totalidad por los pasillos subterráneos que conforman estas bodegas. Cada casa posee en su subsuelo la bodega correspondiente, cuyas medidas no se relacionan proporcionalmente con las de la casa a la que pertenecen; así existen casas enormes con bodegas pequeñas y viceversa. Su función principal ha sido la de guardar y conservar el vino en las condiciones que este precisa, aunque en determinados momentos de la historia hayan podido ser utilizadas como refugios, o 'cuarteles' donde se conspiraba y se trazaban planos de guerra. Como curiosidad a esta particularidad deciros que cuando paseas por esta maravillosa villa, puedes ir contemplando que a los en las paredes de las casas, a escasos palmos del suelo, hay como una especie de ventanas con barrotes, estos llegan hasta las bodegas y sirven para ventilarlas.
Y por supuesto, entre paseo y paseo buena tapa y mejor vino. Como sitios para recomendaros en esta ocasión no pudimos recorrernos muchos porque llegamos algo tarde y como buenos vascos, ni comen ni cenan de tapas sino que los toman de aperitivo (luego en casa ya comen de verdad...), y a las 22h que es cuando empezamos nuestro recorrido gastronómico ya quedaban pocas tapas en el mostrador de cualquier bar (sobre todo nos dimos cuenta al día siguiente por la mañana...menuda alegría de barras!!!). Pero a pesar de la poca variedad no dejamos de notar una tremenda calidad y aquí os pongo unos cuantos bares de los cuales salimos contentos: Iruco(creo que se escribe así, pero está a mano izquierda entrado por la puerta que da a la plaza), El Bodegón. Biaztegui (muy bien)...pero vamos que seguro que a cualquiera que entréis le sacáis buen partido.


Finalmente, visitamos una bodega, llamada el FABULISTA. Realmente merece la pena porque es la única subterránea que se puede visitar (dentro de la muralla), y es muy bonita. La guía te cuenta cosas muy interesantes acerca del vino y de la zona. Al final de la visita (6e/p), te dan vino de la bodega (prevía explicación de como catarlo), si es bueno o no eso os lo dejo a vosotr@s .








El alojamiento...la primera vez fue una pasada Hotel Villa la Guardia http://www.hotelvilladelaguardia.com/es/index_esp.html, incluso había posibilidad de hacer un curso de cata de vinos y te llevaban a través de un museo temático (creo que es muy interesante para la gente que se quiera introducir al mundo del vino). En esta ocasión ha sido algo más modesto: Hotel Marixa (más famoso como restaurante que como alojamiento).
 

Deciros que el primero está un poco alejado de las murallas (en Madrid es bajar a por el pan) y el segundo está en pleno meollo, aunque justo detrás de las murallas porque estar dentro se paga...
Como guinda a este viaje nos fuimos a Logroño, a recorrernos la calle Laurel una y otra vez, una y otra vez...pero eso ya es otro capítulo...

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